Uva Garrido, la cepa de uva blanca con origen sevillano

Quien haya pensado que Sevilla no tiene una uva autóctona, se equivoca. La variedad Garrido fino es una cepa de uva blanca (vitis vinífera) de origen sevillano, cultivándose en algunas localidades de la comarca del Aljarafe.

Es una variedad de uva muy minoritaria extendida por toda Andalucía. Su Denominación de Origen es compartida por el Condado de Huelva y la propia Aljarafe.

Las referencias más antiguas a este tipo de uva se remontan a una cita de Nicolás García de los Salmones (Ingeniero Agrónomo cántabro), en 1908. Al Garrido fino también se la conoce como garrio fino y palomino garrio.

Características de la planta

Las características principales de este tipo de uva son el color verde amarillento de sus bayas de tamaño medio-grande, no uniforme, con piel gruesa y una pulpa no demasiado dura, aplastada, con pepitas bien formadas. La piel de la uva es delgada y jugosa.

Los racimos grandes y compactos, con un pedúnculo corto. Su hoja tiene un tamaño de limbo grande y pentagonal con cinco lóbulos, dientes rectilíneos con una longitud media entre estos dientes.

Su ciclo vegetativo corresponde a una época media de desborre (nacimiento de pequeñas yemas en forma de borras), y una época de maduración media tardía. Posee un vigor de viñedo (factor para influir en el potencial aromático) medio alto. En relación a su fertilidad, se considera también como bastante alta, al igual que el peso del racimo y su compacidad, con un rendimiento bastante elevado, pero sensible a la podredumbre del racimo.

Según la Orden APA/1819/2007, de 13 de junio (BOE del día 21), la variedad garrido fino está recomendada en la comunidad autónoma de Andalucía.

 

La Viña de las Hadas, viñedo de Bodegas Alcaria de Uva Garrido Fino.

Sus vinos

Esta uva está especialmente destinada a la creación de vinos jóvenes y frescos, para consumir pronto, con una acidez media y aromas ligeros. En boca se presenta suave, ligero y agradable. Un análisis sensorial de los vinos Garrido fino más concreto nos dirá que es de color amarillo muy pálido, ligeramente afrutado en nariz y boca, de sabor suave y agradable y no muy persistente.

Aunque no destaca organolépticamente, se considera que es una variedad interesante para mezclar con otras de mayor potencial aromático. Se utiliza en coupages con distintas variedades, produce vinos espumosos y generosos.

Con una graduación alcohólica media, con una buena elaboración, son capaces de ofrecer unos más que interesantes aromas frescos de cítricos y de hierba fresca. Su maridaje esta recomendado con pescados, aves, quesos y pasta blanda.

 

El aljarafe, cuna de la uva Garrido fino

Existe una larga y lejana tradición vinatera en el Aljarafe sevillano. Los primeros vestigios de producción vitivinícola en esta comarca apuntan a la época romana. Ya en estos tiempos, se elaboraba un vino joven y afrutado, de textura densa y color pálido amarillo. Siendo los primeros en fermentar vinos en barricas de roble, la tradición sigue perdurando hasta nuestros días.

Aunque no cuente con el sello de Denominación de Origen, ni con la IGP o «Indicación Geográfica Protegida» (el paso previo), el mosto del Aljarafe despierta gran expectación en noviembre de cada año, fecha en la que se empieza a degustar tras haber fermentado y encubado durante unos cuarenta días.

 

La Viña de las Hadas, viñedo de Bodegas Alcaria de Uva Garrido Fino.
Su graduación ronda los 11,5º. Variedades como La Palomino, la Zalema, la Airén, la Pedro Ximénez y la uva Garrido (objeto de este artículo) son algunas de las uvas más utilizadas en su elaboración. Si es de uva Garria, tendrá un brillo completamente cristalino y un aroma a manzanas.

Los municipios englobados más importantes en la zona productora del Aljarafe son Umbrete, Espartinas o Villanueva del Ariscal, constituyendo las zonas con más solera de Sevilla.

Umbrete: El sobrenombre de «la ciudad del mosto» ya nos indica el nivel de esta población que contiene un patrimonio legado del señorío arzobispal al que estaba sujeto y por ser una tierra de vendimias y recolecciones, de vino y mosto, de gastronomía y cultura.

Villanueva del Ariscal: Enclavado en pleno corazón del Aljarafe y rodeado de un paisaje de campos de olivos, se localizan unos viñedos que producen los más exquisitos vinos jóvenes y afrutados.

Espartinas: Es un municipio que siempre ha estado unido por tradición y cultura al vino. Algo lógico de entender cuando la mayor parte de sus tierras han estado ocupadas por viñedos con una gran variedad de uvas: Palomina, Airen, Garria, Zalema, Pedro Ximénez, Beba, Mollar blanca y Mollar negra, aunque hoy en día la producción ha quedado reducida a la variedad de Garrido Fino.

La Viña de las Hadas, viñedo de Bodegas Alcaria de Uva Garrido Fino.