Vinos de Sevilla

Sevilla, tierra de vinos con carácter y tradición

A pesar de lo que muchos pudiéramos pensar, en Sevilla existe una larga tradición vitivinícola, ya desde los siglos XV, XVI y XVII se cultivaban y consumían caldos que eran bebidos principalmente por los nobles españoles, y una buena cantidad de la producción se utilizaba para exportarla al nuevo mundo.

Con anterioridad, cuando Sevilla formaba parte de las provincias romanas, ya se consideraba como una importante zona productora de vinos. Se tienen datos de villas y enormes extensiones de campos en los que podían apreciarse hermosas hileras de viñedos de los que se extraían estupendos mostos que se transformaban en ricos vinos y se consumían a nivel local, pero también se exportaban a los más diversos rincones del basto imperio romano.

La extensión de lugares propicios para el cultivo de la vid se reparte entre las estibaciones de Sierra Morena, donde comparten suelo con dehesas y monte bajo, hasta la campiña sevillana en terrenos más llanos y secos, lo que propicia la diversificación de los tipos de vinos, todos con identidad y carácter propios.

Los Vinos de Sevilla | Áreas vitivinícolas sevillanas 

Podemos identificar y diferenciar cuatro ubicaciones específicas en la provincia de la capital hispalense: la Sierra Norte de Sevilla, el Aljarafe Sevillano, el Bajo Guadalquivir y la Campiña. Cada una es productora de vinos con personalidad propia y a continuación analizaremos brevemente por qué son localizaciones tan idóneas para la producción de este licor y que es lo que los hace tan especiales.

Los Vinos de Sevilla | SIERRA NORTE DE SEVILLA

Esta hermosa sierra cuenta en la actualidad con un Parque Natural con una superficie de 177.484 hectáreas, en el se incluyen municipios como Alanís de la Sierra, Almadén de la Plata, Constantina, Guadalcanal, Cazalla de la Sierra, Las Navas de la Concepción, La Puebla de los Infantes, El Pedroso, El Real de la Jara y San Nicolás del Puerto.

Una comarca, ubicada en las estribaciones de Sierra Morena, que reúne unas condiciones particulares para el cultivo de la vid gracias a una orografía de montes bajos y alomados, sometidos a largos periodos de erosión, con unas altitudes comprendidas entre los 268 y 968 metros y a un clima mediterráneo tradicional de veranos secos y calurosos y de inviernos suaves, con una precipitación anual media de 810 mm.

Su tradición vitivinícola se remonta a los siglos XV, XVI y XVII, uno de sus momentos de máximo esplendor, cuando se exportaban a América sus caldos y eran consumidos tanto por el pueblo como por la nobleza.

Aunque el ataque de la filoxera y el aislamiento social y económico al que se sometió toda la comarca acabaron con el proyecto vinícola, a principios del siglo XX se relanzó la viticultura de esta zona, sobre todo en Cazalla de la Sierra y en Constantina, aunque volvería a caer el interés y a renacer al fin con fuerza a finales de siglo.

La combinación de sus tierras y clima hacen propicias estas tierras para el cultivo de la vid, y desde 1998 se vienen plantando cepas nobles de Tempranillo, Cabernet Franc, Syrah, Merlot, Pinot Noir, Cabernet Sauvignon, Chardonnay y Viognier.

Existe en este momento un interés especial en la elaboración de vinos de calidad, tintos y blancos jóvenes y de crianza sometidos a la dulzura y al descanso del roble, consiguiéndose ya vinos de excelente calidad, vinos a través de agricultura ecológica con técnicas de vinificación avanzadas y modernas prácticas enológicas.

Los Vinos de Sevilla | ALJARAFE

Esta franja de tierra rodea la parte oeste de la capital, la conforman 24 pueblos, cubriendo aproximadamente 500 kilómetros cuadrados de extensión. Ubicada entre dos ríos, el Guadiamar y el Guadalquivir, con el clima mediterráneo y su ubicación sobre el nivel del mar (120 metros) se convierten en tierras muy propicias para el cultivo de la vid.

Poco a poco ha perdido importancia y en estos momentos la actividad agrícola y sus viñedos han quedado reducidos al triángulo formado por Espartinas, Umbrete y Villanueva del Ariscal, siendo las variedades más características la Zalema, la Garrido Fino, la Palomina y la Pedro Ximénez y, en menor cantidad, la Garnacha, cepas utilizadas para elaborar vinos finos y generosos, blancos jóvenes y afrutados, pero, sobre todo, esta zona es reconocida por la producción del Mosto: un vino blanco, turbio, de baja graduación (10 y 12 grados), muy suave y ligero y que cuando presenta anhídrido carbónico de forma natural recibe el nombre de “Mosto Achampanado”.

Los Vinos de Sevilla | BAJO GUADALQUIVIR

En la actualidad, esta zona situada al sur de la capital solo conserva como municipios de tradición vinícola Los Palacios y Villafranca, Lebrija y Utrera. En concreto, en Lebrija, cuyo término municipal se extiende por las Marismas del río Guadalquivir hasta la Campiña, de origen mitológico, cuenta la leyenda que el mismísimo Dios Baco inició su fundación cerca de la ribera del Océano Atlántico.

Estos tres municipios están muy próximos al Marco de Jerez, por lo que se encontrarán suelos de tierra “Albariza”, lo que significa que estamos en un entorno ideal para el cultivo de la vid. Además, su altitud no supera los 8 metros sobre el nivel del mar y su cercanía hace que reciba la influencia mediterránea más que ninguna otra zona vinícola, siendo perfecta para el cultivo de cepas más exclusivas.

Las variedades que conforman este viñedo son las de Palomino, Pedro Ximénez, Moscatel, Airen y Zalema, también se elaboran vinos blancos jóvenes, aunque la mayor cantidad de producción se la llevan los vinos generosos, como los finos y manzanillas de Jerez y Sanlúcar, y olorosos y dulces, muchos de ellos premiados internacionalmente.

Los Vinos de Sevilla | LA CAMPIÑA

Afluentes como el Genil dan vida a esta extensa llanura de la Depresión del Guadalquivir que ha visto pasar por su planicie antiguas civilizaciones que han dejado profunda señal con restos de construcciones y cultivos.

Provincias como Carmona, Fuentes de Andalucía, Pruna, Arahal y Estepa son los beneficiarios de este paso y poseen, por tanto, una amplia tradición vinícola. El cultivo del olivar, cereales y productos de la huerta junto a vides dan un profundo aroma a naturaleza y a vinos que se funde con su variada y reconocida oferta gastronómica. En la Campiña Sevillana se concentran una gran cantidad de destilerías que cuentan con alambiques centenarios.

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